La inteligencia artificial ya forma parte de la operativa diaria de muchas empresas y despachos profesionales. Chatbots, asistentes de redacción, herramientas de análisis documental: las ventajas son evidentes. Sin embargo, esta revolución tecnológica plantea un desafío crucial: garantizar la protección de datos cuando la información es el combustible que alimenta estos sistemas.
Pensemos en un escenario cada vez más habitual. Un abogado utiliza una IA generativa gratuita para resumir un expediente y, sin saberlo, comparte datos personales de su cliente con un proveedor tecnológico extranjero que puede usar esa información para entrenar sus modelos.
El secreto profesional queda comprometido en segundos. Esta situación, lejos de ser excepcional, evidencia la urgencia de comprender los riesgos de la IA para la protección de datos y de adoptar medidas concretas.
Protección de datos y principales riesgos de la IA
Los sistemas de IA centralizan grandes volúmenes de información sensible, convirtiéndose en un objetivo prioritario para los ciberdelincuentes. Además, el uso de plataformas en la nube implica que las organizaciones pierden la custodia física de sus datos. Como advierte el Consejo General de la Abogacía Española, ya no se trata de quién tiene la llave del despacho, sino de quién controla el servidor donde reside la información del cliente.
Opacidad Algorítmica: el Efecto «Caja Negra»
Muchos modelos de IA toman decisiones que ni sus propios creadores pueden explicar completamente. Esta falta de transparencia choca con el principio de transparencia del RGPD, que exige que los usuarios comprendan cómo se procesan sus datos, especialmente cuando las decisiones automatizadas les afectan directamente.

Sesgo Algorítmico
Si una IA se entrena con datos que reflejan sesgos históricos, el algoritmo los perpetuará. Esto puede derivar en decisiones discriminatorias en ámbitos como la selección de personal o la concesión de créditos. El artículo 22 del RGPD reconoce el derecho a no ser objeto de decisiones basadas únicamente en tratamientos automatizados que tengan efectos jurídicos o afecten significativamente.
Vulneración del Secreto Profesional
Un reciente fallo judicial en Nueva York ha sentado un precedente alarmante: las conversaciones con un chatbot de IA no están protegidas por el privilegio abogado-cliente. Cualquier información confidencial introducida en una IA pública puede perder su protección legal. Además, existe el riesgo de data leakage: la IA puede «aprender» de datos confidenciales y reproducirlos en respuestas a otros usuarios.
Marco legal aplicable en la protección de datos
El RGPD y la LOPDGDD española establecen los principios que debe cumplir cualquier tratamiento de datos, incluidos los realizados por IA: licitud, limitación de la finalidad, minimización de datos y responsabilidad proactiva.
De forma más específica, el Reglamento de IA de la UE (2024/1689), de aplicación progresiva desde 2025, clasifica los sistemas de inteligencia artificial según su nivel de riesgo —inaceptable, alto, limitado y mínimo— e impone obligaciones estrictas para los de alto riesgo, con sanciones de hasta 35 millones de euros o el 7 % de la facturación global.
La AEPD también ha publicado guías esenciales, como el decálogo «Cuidado con lo que le confIAs» y orientaciones sobre la adecuación al RGPD de tratamientos con IA, recursos imprescindibles para cualquier organización.

Medidas prácticas para proteger los datos
La solución no es prohibir la tecnología, sino gestionarla con responsabilidad. Estas son las medidas clave:
Privacidad desde el diseño. La protección de datos debe integrarse en cualquier proyecto de IA desde su concepción, evaluando los riesgos en cada fase del ciclo de vida del sistema.
Evaluaciones de impacto (EIPD). Cuando un tratamiento con IA entrañe un alto riesgo para los derechos de las personas, es obligatorio realizar una Evaluación de Impacto para identificar y mitigar dichos riesgos antes de que se materialicen.
Políticas internas y formación. Es fundamental establecer normas claras sobre qué herramientas de IA están autorizadas y formar a todo el equipo sobre los riesgos de introducir datos confidenciales en ellas.
Selección rigurosa de proveedores. La debida diligencia exige verificar que el proveedor de IA cumple con la normativa europea, ofrece garantías contractuales sólidas y aloja los datos en territorio de la UE.
FAQs sobre IA y protección de datos
¿Es seguro usar ChatGPT con datos confidenciales?
No en sus versiones públicas, ya que pueden utilizar las conversaciones para entrenar sus modelos. Es imprescindible optar por versiones empresariales con garantías de privacidad contractuales.
¿Qué responsabilidad tiene mi empresa si un chatbot filtra datos?
La empresa es la responsable del tratamiento y responderá legalmente, enfrentándose a sanciones de la AEPD y a reclamaciones por daños y perjuicios.
¿Puede un abogado usar IA para analizar expedientes?
Sí, pero debe utilizar soluciones específicas para el sector legal que garanticen la confidencialidad y el cumplimiento del RGPD. Nunca herramientas de acceso público.
En Valanza Abogados entendemos que innovación y cumplimiento normativo deben ir de la mano. Si necesita asesoramiento sobre cómo integrar la inteligencia artificial en su negocio garantizando la protección de datos, nuestro equipo de derecho digital está a su disposición.
